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El regreso profético a la Torá

Aproximadamente hace unos 3,400 años, Moisés vio el futuro. El libro de Deuteronomio registra sus profecías. Moisés previó un tiempo cuando el pueblo de Israel sería exiliado, esparcido entre las naciones, conducido de un lugar a otro, despreciado, burlado, rechazado y perseguido. Al correr de los años, la historia ha confirmado las palabras de Moisés. Durante casi 2,000 años, el pueblo judío ha vivido en el exilio.

Errante, oprimido amargamente, odiado y despreciado, sin hogar y desventurado, convertido en proverbio y burla entre todo el mundo. Disperso desde un extremo de la tierra al otro, sin descanso y sin un lugar donde descansar, su alma desesperada, en el temor de la noche y en el calor del día, sin ninguna garantía de vida, de manera tal que aún su propia vida ha estado en duda por siglos. Pero aún la noche más oscura y larga termina con el amanecer de un nuevo día.

Moisés previó un tiempo de restauración cuando esa larga noche del exilio de Israel terminaría. El sol alumbrará de nuevo sobre Jacob. Él dijo:

«Entonces el Señor tu Dios también te restaurará de tu cautividad. Él tendrá misericordia de ti y volverá a reunirte de todos los pueblos a donde el Señor tu Dios te haya dispersado. Si eres arrojado hasta el extremo de los cielos, de allí te reunirá el Señor tu Dios, y de allí te tomará. Y te hará regresar el Señor tu Dios a la tierra que tus padres tomaron en posesión, y tú la poseerás. Él te hará bien y te multiplicará más que a tus padres» (Deuteronomio 30:3-5).

En la última mitad del siglo XIX, el pueblo judío comenzó a regresar a su antigua patria. A mediados del siglo XX, la organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró al moderno Estado de Israel como una nación. La antigua profecía se está cumpliendo. Elohim se está moviendo. Él está restaurando a Su pueblo.

Pero hay más a esta restauración del regreso de Israel a su tierra. Moisés fue más allá al predecir un retorno a la Torá. Él dijo:

«Pero tú volverás a escuchar la voz del Señor, y pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy» (Deuteronomio 30:8).

Los mandamientos de los cuales habla son los mandamientos de la Torá.

El resto de los profetas de las Escrituras hebreas confirman el testimonio de Moisés. El «retorno doble» tanto a la tierra y a la Torá es un tema constante en la boca de los profetas. Isaías, Ezequiel, Jeremías y otros profetas hacen las mismas predicciones. El pueblo de Israel regresará a la tierra y a la Torá.

Israel está regresando a la tierra. Inmigrantes judíos llegan al Israel de nuestro tiempo por miles cada año. El retorno a la Torá ha comenzado igualmente. Esto es lo que llamamos RESTAURACIÓN.

En el mundo postmoderno, más y más judíos en todo el mundo están redescubriendo la Torá. Están volviendo a las sendas antiguas. Están redescubriendo Shabat, las fiestas bíblicas y la riqueza de su herencia eterna. El judaísmo moderno llama a este fenómeno el movimiento de teshuvá, palabra hebrea que significa «regreso o regresar»

En las últimas décadas, el judaísmo ortodoxo ha crecido significativamente debido a que muchos que simplemente profesan ser judíos secularmente están regresando a la fe. Es aún más asombroso, el hecho de que, por primera vez desde los días de los apóstoles, decenas de miles de judíos están profesando fe en el Mesías; que es también una parte del retorno a la Torá. Deuteronomio 18:15 nos ordena escuchar al Mesías. Un retorno completo a la Torá requiere un retorno al Mesías Yeshúa.

Una restauración profética se está llevando a cabo. Los judíos están regresando a la tierra. Los judíos están regresando a la Torá. Están respondiendo al mensaje y al llamado del Espíritu de Dios, y no es sólo los judíos los que están sintiendo el llamado.

Alrededor del mundo, espontánea y simultáneamente, los creyentes están redescubriendo la Torá. Incluso los cristianos gentiles están entrando en el día de reposo bíblico y guardando las fiestas bíblicas. Estudian sus Biblias a la luz de las fuentes judías. Las bancas y asientos en las congregaciones judío mesiánicas están llenándose de creyentes que por muchos años se han considerado gentiles con hambre de aprender de las raíces judías de su fe.

Rabinos ‒incluso mesiánicos‒ han señalado la repentina afluencia de estos hermanos que han venido a sus congregaciones en busca de la Torá. Creo que todos inmediatamente recordamos un pasaje que profetiza este «fenómeno». Zacarías 8:23, dice:

«Así ha dicho el Señor de los Ejércitos: Acontecerá en aquellos días que diez hombres de las naciones de todos los idiomas se asirán del manto de un judío y le dirán: ¡Déjennos ir con ustedes, porque hemos oído que Dios está con ustedes!»

¿Es esto un nuevo estilo de evangelismo? ¿O es esto el cumplimiento de la profecía de Moisés hace 3,400 años? Porque sucederá que otra vez habremos de obedecer al Eterno y observar todos Sus mandamientos, que Moisés nos mandó.

El retorno profético a la Torá, no sólo es un deseo de nuestro corazón, una anticipación de lo que esperamos, sino que es una promesa de Dios, que ya ha comenzado a tener su cumplimiento.

Al leer en las diferentes secciones de nuestro sitio, procuramos que le conecten con ese plan. Hay mucho más. Esto solo es una probadita de todo lo abundante de lo que el Eterno está haciendo. Y lo que está por venir, «Segundo Éxodo», es algo que nunca nuestra mente ha podido concebir. Será tan enorme que el profeta Jeremías dice:

«Por tanto, dice el Señor, he aquí vienen días en que no se dirá más: ¡Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto!, sino: ¡Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras a donde los había desterrado! Pues los haré volver a su suelo, el cual di a sus padres. «He aquí que yo envío a muchos pescadores, y los pescarán, dice el Señor. Y después enviaré a muchos cazadores, y los cazarán sobre todo monte, sobre toda colina y en las hendiduras de las peñas»